Informe vendimia 2023

Nov 21, 2023

¡Nuestro director técnico y enólogo Borja Ripa nos cuenta en detalle cómo ha sido esta vendimia 2023!

Así como decíamos el año pasado que esa añada, la 2022, era una vendimia de trabajar más en bodega, esta ha sido de mucho trabajo en campo y hemos tenido que interpretar de qué forma las previsiones meteorológicas iban a influir en nuestros viñedos a cada momento.

Este ha sido el año que más hemos mirado todo tipo de aplicaciones que nos dan la previsión del tiempo porque de esta iba a influir mucho en la calidad de la vendimia.

La calidad y el estilo de cada añada viene definida, en gran medida, por la climatología vivida durante todo el año y, dentro de esta, lo que más influye son las precipitaciones anuales, su reparto en el tiempo y las temperaturas. Este invierno fue bastante seco lo que hizo que la tierra no llegase a almacenar las reservas hídricas necesarias para tener una buena brotación. En cuanto a las temperaturas, el viñedo sí que acumuló las horas de frío que le hacen falta durante su parada invernal, pero, cuando llegó abril, tuvimos temperaturas más elevadas de lo normal, que calentaron antes el suelo y, por consiguiente, se adelantara el momento de brotación. Tuvimos un mayo más fresco que en 2022 así que el ciclo se ralentizo ligeramente. Aún y con todo ello, esta primavera las temperaturas fueron más suaves que en 2022 lo que hizo que el ciclo volviera a fechas más o menos normales. Estas condiciones son más propensas para el desarrollo del oídio. Lo que cabe destacar de esta estación, es la escandalosa falta de precipitaciones que, sumado a la falta de reservas de invierno, hizo que este factor fuera bastante determinante en la calidad final de la uva.

El verano comenzó con unas tormentas que mejoraron un poco la situación de sequía, siendo junio y Julio meses con temperaturas normales. En cuanto a las precipitaciones, Julio y agosto fueron, siguiendo la tónica de esta añada. muy secos. Esta situación, sumada a la ola de calor que sufrimos en agosto, hizo que el momento de la vendimia se precipitase, habiendo un desfase entre la madurez fenólica y la tecnológica, por una subida de concentración de azúcar en la baya y la repentina caída de la acidez por la pérdida de agua de las bayas por deshidratación.

Con la llegada de septiembre, cambio también la climatología y sufrimos varias tormentas, una el día 2 con 33 litros por metro cuadrado y los días 10 y 11 con 21 litros, siendo los primeros 33 litros muy buenos, puesto que hizo que la planta absorbiera el agua que, con los calores de agosto, había perdido. En la uva se produjo un cambio espectacular, puesto que siguió madurando y se redujo la desviación que teníamos entre la madurez fenólica y la tecnológica. “Ganábamos en frutosidad cada día en la cata de uva, empezábamos a ver fruta equilibrada y sabrosa”. Afortunadamente las segundas lluvias no fueron muy abundantes, como en el resto de los sitios, y esto provocó que hubiese un pequeño retraso, pero poder llegar a recolectar uva madura y con buen índice sanitario.

Claves de una vendimia de calidad:

Tras ver de manera detenida el año climatológico, pasamos a detallar el trabajo realizado en los viñedos propios y controlados:

• Cuidado de la microbiota del suelo con abonados orgánicos en los meses de enero y febrero. Suelo sano = desarrollo de raíces = mejor absorción de macro y micronutrientes.
• Riego de invierno para asegurar una buena brotación y desarrollo hasta la floración.
• Aunque la primavera fue seca, las condiciones de temperaturas suaves fueron favorables para el desarrollo del oídio. Gestionamos como siempre la vegetación, generando una espaldera alta y fina para que la uva desde estadios tempranos estuviera bien aireada, además de aumentar la eficacia de los tratamientos. Sanidad controlada.
• Tradicionalmente en nuestras condiciones es mejor que la uva esté cubierta por las hojas para protegerla del sol, así que eso hicimos, mantuvimos las hojas basales sanas y frescas para preservar los aromas y el ácido málico.
• Riegos en verano para conseguir que la espaldera que habíamos generado en primavera fuera fotosintéticamente activa, evitando el bloqueo de la planta por las altas temperaturas y conseguir uva equilibrada a pesar de las condiciones adversas de este verano.
• Vendimia muy selectiva, haciendo hincapié en los incipientes focos de botritis.
• Tratamientos con productos ecológicos sin plazo de seguridad en determinadas fincas para garantizar la sanidad al final del ciclo.

El 16 de agosto comenzamos con la vendimia de variedades blancas tempranas, como el Chardonnay y el Sauvignon Blanc. Tras un buen trabajo durante todo el año y especialmente a partir de junio, nuestras fincas de esta variedad se han comportado muy bien, dándonos fruta fresca y frescura. Creo que acertamos con la vendimia temprana.

La vendimia temprana ha sido la estrategia que hemos seguido con todas las variedades blancas y creo que hemos acertado. En esta decisión ha tenido mucho peso el haber tenido las fincas equilibradas y con unos rendimientos medios. “Me gustan los blancos de este año, aunque en teoría no es un año de blancos”.

En cuanto a las variedades tintas, ha habido tres vendimias, la de antes de las lluvias, final de agosto, la de la segunda quincena de septiembre y la del final que duro hasta el 10 de octubre.

Empezamos a finales de agosto, antes de las primeras lluvias, con parcelas que tanto por el tipo de suelo, más arenoso, como por su orientación y rendimientos, tenían una buena madurez y un perfil de vino joven, obteniendo gran sanidad y fruta fresca con menor concentración.

En la segunda parte vendimiamos uva más equilibrada, con aptitud de semicrianza o crianza, con buena estructura. En esta vendimia las viñas estaban con la vegetación verde, sin síntomas de carencias nutricionales ni hídricas. Los granos estaban tersos y el porcentaje de granos pasificados era mínimo. En esta segunda vendimia recogimos sobre el 60% de nuestras viñas. El resultado ha sido más que satisfactorio, obteniendo vinos limpios, concentrados y maduros, aunque con un nivel menor de estructura que la vendimia anterior. Durante este tiempo estuvimos vendimiando las parcelas que estaban en su punto y tratando las fincas que, por diversas razones, no queríamos vendimiar.

La última parte de la vendimia, la de octubre, fue la más bonita, puesto que teníamos fincas en las que nos habíamos arriesgado y en las que queríamos vendimiar algo realmente distinto. Estas fueron normalmente zonas altas y gracianos con las que hacemos normalmente vinos de guarda por su mayor acidez y frescura.

En cuanto a la bodega, ha sido una añada de menos estrés que en el campo puesto que al haber habido tres vendimias separadas en el tiempo, el trabajo ha sido más cómodo, con los tiempos para realizar todas las labores. Las cinéticas de fermentación han ido muy bien y lo único a destacar es que, al inicio, la temperatura de entrada de la uva ha sido un poco más alta de lo deseado.

PD: esta vendimia parece fácil escrita en un informe post-vendimia pero la toma de decisiones del día a día requiere alto conocimiento de las parcelas, gran know-how de su evolución, gran intuición con la meteorología y una buena coordinación de trabajo de todo el equipo.

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